miércoles, agosto 01, 2007

Una breve nota...no estamos muertos, andabamos de parranda

Queridos Nopal fans...si son fans ni se hagan, si no ¿para qué tanta reclamación por falta de crónica? Ha sido prácticamente imposible sentarme a escribir la tan gustada crónica que ustedes ya están tan acostumbrados a leer y, por lo visto, a reclamar con enjundia. En parte la dificultad para llevar a ustedes estas entregas de "Corpus y San Juan" (porque semanales, semanales, nomás no son) radica en la velocidad del servicio de Telmex para instalar el internet en el nuevo Nopaltamento y por otro en la habilidad casi inexistente de su servidora para seguir las "sencillas" instrucciones para conectar el modem y cuanto cable uno encuentra en la cajita de "fácil y rápida instalación" del internet.

A sabiendas de que es probable que reciba de ustedes cálidos saludos para doña Mayita (quien suplica ya mejor se acuerden de alguien más en mi familia) quise escribirles esta breve nota para informarles que hemos cruzado el Río Bravo de regreso, en un movimiento más audáz que cualquier estrategia de los ambulantes en Chapultepec, empacamos cuanto pudimos y con todo y gato bigotón nos trepamos en un avión al son de "México lindo y querido" nos regresamos a tierra azteca. Del proceso de instalación en la ciudad que otrora fuera la gran Tenochtitlan se podrían escribir páginas completas, pero en vista del apremio con el que escribo (tengo "prestados" unos minutos por mi nuevo patrón...que no lo sabe) sólo les diré que seguimos en la instalación y cada día nos encontramos algo nuevo que ni sabíamos que empacamos. Por fortuna los básicos (aunque todavía sin comal y sin molcajete) ya están muy acomodados en el nuevo Nopaltamento, y de menos sabemos que chelas y botanas para recibir a los amigos y familiares se pueden ofrecer en cualquier momento. Ya con calma (y el internet por fin funcionando gracias a la santa de mi cuñada Marifer que nos rescató ayer y logró conectar el modem inalámbrico) prometo narrar todos los sucesos alrededor de la mudanza y nueva instalación que, como imaginarán, no se fue sin una buena cantidad de anécdotas que harán, estoy segura, las delicias de su día.

Por ahora les confirmo que las crónicas seguirán. Muchos me preguntaron (o afirmaron) que ¿ya para qué? si ya estamos por acá ¿será que a ojos de los lectores de las crónicas, estar de vuelta nos hace menos interesantes? o ¿será acaso que ustedes creen que seremos menos propensos a anécdotas curiosas viviendo en la capital? La respuesta sólo ustedes la saben, por lo pronto las crónicas se quedan, ya veremos luego si ustedes las siguen leyendo.

Por acá estará la nueva crónica el lunes próximo, espero sus amables correos en paolash@hotmail.com