Lectores abandonados, ya ni para que andarles con excusas, confieso abiertamente que los tuve abandonados y sin otra razón que el extraño mal que ataca a todo escritor en algún momento, sufrí bloqueo de escritor por varias semanas. Ya se que seguro me estará lloviendo una rechifla por decirlo abiertamente, pero prefiero no insultar su inteligencia y aguantar vara.
Pues bien, aquí me tienen en versión agridulce, su Nopala anda entre contentísima y tristísima, y sin saber para adonde hacerse. Primero lo primero, las malas noticias…y por cierto ¿Quién fue el sabiondo que salió con que es mejor primero la mala y después la buena? ¿No será mejor que primero nos endulcen y ya con colchoncito de felicidad, nos caiga la mala noticia? Digo, al final del día la mala noticia siempre será mala, y la buena de menos nos sirve de amortiguador para la mala, digamos que es como el limón y el tequila. ¿Primero acido o primero rasposo? Total, que el objetivo es disfrutar el alipus, aunque raspe.
En fin, que sin mas preámbulo señoras y señores su Nopala no paso el examen de la barra de Nueva York. Si, ese fregado examen que me tuvo en vela y agotando los ojos corregidos con cirugía láser. El mismo examen que ocupo valiosas líneas de su crónica, y que hasta hizo a Valdés redactor en jefe de la columna por un par de semanas, no dio su brazo a torcer. Hoy me enteré que, al igual que otros veinte mil pelados, yo no gozo de la anuencia de la barra de abogados neoyorkina para ejercer en su sacro santo estado. Ni hablar, unas se ganan y otras se pierden, ahora me toco bailar con la más fea o como diría mi queridísimo mentor Mister Estavillo: me toco morder el polvo.
Para que más que la verdad, estoy que no me calienta ni el sol…claro que, considerando que en esta estación el sol en Boston brilla con la intensidad de un foco de cuarenta watts, probablemente sea mejor idea irme a calentar junto a la calefacción. Pero volviendo al punto, su Nopala esta triste y quisiera armar una manifestación en Manhattan. Ahora que lo pienso, ¿No será buena idea irme a plantar a media quinta avenida y quedarme un mes ahí? O ¿Alegar fraude y proclamarme abogada legitima de Nueva York y desafiar al sistema? En una de esas las peje-técnicas si dan fruto con los gringos.
Mientras decido si me lanzo en campaña talibana en contra del sistema opresor, o simplemente me curo la tristeza, desempolvo los libros y me pongo a darle otra vez para enfrentar a la barra en febrero, por lo pronto quise contarles a todos que a su Nopala favorita le cayó el chahuistle.
Ahora si venga la miel, que sin ella la vida es nomás puro chahuistle y tequila de mala calidad. Con enorme alegría les comunico que la tunita (que, de conformidad con las predicciones nopaleras, si fue niña) arribo al país del nopal con tunas el pasado sábado 11. Todo salio a pedir de boca, y todos en la familia están muy bien y harto contentotes.
Se imaginaran que Sánchez Baquedano y Amalia están que trinan de contentos. Creo que se acabaron pila y crédito de celulares llamando a toda la familia para decirle que Daniela (así se llama la tunita) llego al mundo y que ahora son A B U E L O S. Los nuevos abuelos no se cansan de repetir su recién recibido titulo, y creo que ya hasta están pensando en hacer nuevas tarjetas de presentación que los ostenten como tal.
Inmediatamismo nos fueron enviadas las fotos de la pequeña y, claro, no podía faltar una de Sánchez Baquedano babeando el piso mientras carga a su nieta. Esperamos que el nuevo abuelo haya llevado un trapeador para no dejar en el piso del hospital el charquito de baba que tiro. La bebe esta preciosa, si lectores para mi y para todos esta preciosa, y yo insisto que saco mi nariz de bolita, aunque a estas alturas todo mundo se achaca un pedazo de la tunita y eso que no tiene ni dos días en el mundo.
Así pues, entre lágrimas y risas, la tunita se une a las filas de la familia nopalera. Su tía la nopala le agradece darle un gran motivo para sonreír y estar contenta a pesar de que le cayó el chahuistle. Como dicen por ahí, todo niño trae su torta bajo el brazo y a mi la tunita me trajo mucha alegría y ganas de volver a intentarlo.
No quisiera despedirme en tono dramático, aunque con lo histriónica que soy la tentación de hacerlo es muy grande, sin embargo si algo he aprendido con los años es que las noticias malas son las que mas venden, a ver si de mi “tragedia” sale algún patrocinador para las crónicas y hago mi agosto.
Por cierto, se acerca el día de gracias, y este año para variar y solo porque Valdés y su Nopala son bastante cafres, este año estaremos recibiendo invasión de adolescentes púberes. El Nopal Inn se encontrara a toda su capacidad por una semana. Los distinguidos visitantes son alumnos mexicanos de Fede y un colado que es compatriota, pero estudia en otra escuela. Ya estaremos reportando si es que libramos las fiestas Novembrinas con saldo blanco.