sábado, julio 15, 2006

De los inmigrates ilegales, asilo politico y otras cosas. (No.13)

Ante la dificil tarea de relatar algunos momentos de nuestra vida del otro lado del Rio Bravo (o Grande, como le llaman aca) y no decepcionar a la Gran Tuna y duena de las quincenas (conocida por ustedes como: la Comadre, degenerado en Ko, Paolish, bonita y otros tantos seudonimos que le han dado a la escritora original de esta “columna cibernetica) les comentare algunos de los sucesos mas relevantes de las ulitmas semanas.

De los inmigrantes ilegales, asilo politico y otras cosas.

Como ya les platicaban en la cronica pasada, dada la situacion juridica de integrante mas pequeno de esta casa (el gato Jinx) y nuestra necesidad por mas espacio (porque en verano podemos salir en huarache y playerita todos los dias pero no podemos olvidar los endemoniados frios del invierno) decidimos mudarnos. La decision la tomamos un sabado y durante 3 semanas nos avocamos a ver opciones. Una vez encontrado el proximo lugar que llamariamos “la casa”, yo pense que ahi quedaba la cosa hasta el 15 de agosto (fecha en la que podemos mover nuestras chivas.

Que equivocado estuve. Dado que yo estoy de vacaciones y Paola se prepara para tomar un examen que “uno no tiene idea lo dificil que es, hasta que esta ahi” (el examen de la barra de Nueva York), las responsabilidades de la casa me fueron conferidas. Que horror, digo, que honor.

Empezando por la mudanza, poco a poco me he ido percatando de todo lo que hay que hacer. Ahora entiendo que mi metodo de mudanza (el ano pasado, cuando nos mudamos a este departamento, le pedi a un amigo su camioneta e hice alrededor de 10 viajes, unas rabiatas por que mis muebles eran muy pesados y recibi varios recordatorios del 10 de mayo por parte de los demas automovilistas, por manejar demasiado lento.) no es el idoneo, asi que habia que conseguir cargadores.

Claro, muy a la mexicana y queriendo ahorrar un poco, le conferi a la segunda ilegal del departamento (Marina) que preguntara en su colonia si alguien agarraria el torito de la cargadera de muebles. Una vez encomendada y salida del departamento, Paola dijo: Lo que no quiero es cargar muebles yo.

Esto me hizo comprender que la fuerza la laboral de la mudanza se habia reducido en un 50% (el otro 50 siendo yo) y que si habia que conseguir ayuda, aunque nos costara. De manera, que a travez del Internet, comence la investigacion, pero a mi estilo. Los primeros tres nombres que aparecieron tenian que ser las mejores opciones (aunque no lo fueran).

Mi impresion ante la tecnologia estadounidense (y creo que de todo el mundo menos yo) incremento cuando, a la primera llamada me contesto un Mike (en serio, asi se llamaba) y me pidio que entrara a su pagina Web y detallara cuales eran los muebles, de donde y hacia donde nos estariamos mudando, desde que piso del edificio habria que bajar las cosas y demas cuestiones que en mexicalpan de las totonacas (Mexico) nunca se hubieran pensado fueran parte de la mudanza.

Total que la primera opcion fue la mejor y el proximo 17 de agosto, un tal Mike vendra con su camion y nos mudara la gran distancia de 10 cuadras al mismo pueblo donde vivimos ahora (Brighton). El gato dejara de ser ilegal (aunque no le auguro compania felina porque nuestro contrato especifica que solo puede haber UN GATO) y nos podremos ocupar en otras cosas como a donde nos mudaremos el verano proximo.

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