
Con las gélidas temperaturas en las que tenemos que vivir de este lado del río Bravo, huir del invierno es más que un placer, una necesidad. Los estudiantes de todas las universidades gringas ahorran todo el año con tal de poder pasar una semana en algún destino tropical. Son los mismos que invaden las playas mexicanas y hacen desbarajuste y medio en nuestro país. Si, esos gringos que beben como si se fuera a acabar la producción de las destilerías; esos que gritan en la calle: hello seniorita!; esos que se emocionan y bailan hasta en un bar de Sanborns; si, esos a quienes llamamos coloquialmente los springbreakers anduvieron sueltos y sin vacunar la semana pasada.
Mi plan original de vacaciones no incluía destinos tropicales, bebidas de colores con sombrillitas de papel, ni ceviche de pescado a la orilla del mar, pero en un arranque de Valdés de: ándale, ándale por fa vamos a México, doble las manos y un par de días antes de que empezaran las vacaciones compre mi boleto de avión. Se preguntaran porque no tenía contemplado visitar tierra azteca durante las vacaciones? Pues bien, la cantidad de trabajo que se ha ido acumulando a lo largo de este semestre es descomunal, la mayor parte del tiempo ya no se ni de cual libro tengo que leer, que caso sigue o si puedo declararme en demencia temporal cuando me preguntan en clase. Considerando lo mucho que tengo que hacer, la opción de visitar México me parecía inconcebible, pero pues que quieren? Fede me hizo ojitos de borrego a medio morir, y para que me hago la digna, si solo pensar en el sol fue motivo suficiente para empacar mis chivas.
En vista de que las vacaciones de Valdés y las mías no coincidían, tuve que viajar sola. No es que el viajar sola me represente algún problema, al contrario la mayor parte de mi vida viaje sola. En esta ocasión el karma que he acumulado durante todos mis viajes me agarro descuidada, y se manifestó en uno de los viajes mas infames de mi vida.
Para regocijo de ustedes aquí va la narración del vuelo del infierno, y dice así: todo comenzó fenomenal la mañana del viernes. Como nota al margen les diré que opte por no avisarles a mis Papas que llegaba a México, ya saben me dio por sorprenderlos, dizque para ponerle emoción a sus vidas, como si las noches que pasaron en vela cuando se me hacia tarde al ir a bailar no hubieran sido suficientes. Pero bueno, el punto es que la mañana antes de partir todo estaba de maravilla, lo que nunca no estuve corriendo, me dio tiempo de dejar todo en orden y hasta regar las plantitas. Bueno con decirles que hasta conseguí taxi rápido, y eso que estaban de lo mas ocupados. El sol brillaba, no había tráfico, hasta el taxista venia de buenas y no arremetió contra los peatones ni manejo como cafre. Se auguraba un viaje completamente placentero
Hasta ahí todo iba muy bien, bueno pa que vean que tan bien iba el asunto, ni cola me toco en el mostrador. Mas me tarde en sentirme suertuda que en darme el primer encontronazo con la suerte. Al llegar al mostrador la señorita, con bastante mal carácter, me avisa que me cambiaron de vuelo por que todo esta retrasado y no iba a alcanzar la conexión. Originalmente esto no me causa problemas, pero resulta que con tal de que pudiera llegar bien a México, cambiaron toda mi ruta de vuelo, en lugar de ir a Nueva York y de ahí a México, me mandaron vía Houston que es un viaje largísimo, llenísimo y con un servicio de camión guajolotero.
Claro se me subió lo Hernández y me puse a discutir con la señorita, quien se limito a decirme pues perdón, pero así va a ser. La jija del mal no solo se conformo con cambiarme la ruta, sino mandarme en un vuelo que salía 2 horas mas tarde que el original. Hagamos cuentas señores, yo llegue dos horas antes de mi vuelo, mas otras dos de espera…si, 4 horas en el aeropuerto que estaba atascado de gente saliendo de vacaciones, y de policías paranoides con el abarrotamiento porque no fuera a estar Osama Bin Laden disfrazado de guera en minifalda y sombrero de vaquero.
Ya resignada opte por meterme en un restaurante a comer rico y perder el tiempo contando las burbujitas de mi refresco. Total, después de un rato de perder el tiempo y probar todas las porquerías que venden en una tienda de novedades, decidí pasar seguridad. Ya se imaginaran el numerito de quitarse zapatos, sacar la lap top de su funda, quitarse cinturón, reloj, pulsera, subir la maleta de mano, etc. todo para que una señorita me dijera esta usted preseleccionada para revisión completa…Ahí me tienen parada sin zapatos en lo que pasaban el detector manual de metales, revisaban todas mis cosas y demás. Para cuando acabaron la famosa revisión ya no había tiempo más que para ir a la sala a abordar.
Al llegar a la sala que creen que me encontré? Que el avión iba retacado de springbreakers. Llegue a tiempo de escuchar la siguiente conversación, conversación que transcurre mientras avientan un balón de fútbol americano de un lado al otro de la sala y misma que ejemplifica la esencia del spring break:
Sujeto 1: (un gringo enorme lleno de músculos, en camiseta sin mangas, shorts, lente oscuro y gorra volteada para atrás) Duuuuude this is gonna be awsome, it’s like Duuude in México like Coronas are like 5 bucks and like they serve you all you want Duuude, it’s like you drink all you want Duuude until you piuck Duuuude!
Sujeto 2: (le contesta un gringo igualito) Aaaaawwwwsommmeee.
No miento, así fue. Se imaginaran mi carita de por que? Pero por que? Si yo soy decente! Pero nada me salvaría ahora, así que me puse a intentar entrar en estado sen para soportar cuatro horas y media de vuelo rodeada por estos sujetos. Se imaginaran que el avión iba como cajetilla de cigarros, no cabía ni un alfiler y para colmo me toco en medio y en un asiento que no se reclinaba. Insisto el viaje del infierno.
Y ni crean que durante el vuelo se comportaron los Duuuudes, para nada, ni las amenazas de que vienen agentes gubernamentales enpistolados en el avión que a la menor provocación te pegan un tiro en la cabeza, dejo de circular el balón ni dejo de oírse el relajo que traían los futuros destrozadores de Acapulco, Cancún (como si el huracán no hubiera sido suficiente), Ixtapa, Puerto Vallarta, los Cabos, etc.
Al final llegue tarde a Houston, casi me deja la conexión, y el viaje Houston-México fue igual de malo gracias a un paisano que decidió que emborracharse en el avión es la forma más elegante de viajar sin miedo. Total termine llegando una hora mas tarde a México, donde me recogió mi eterna compañera de aventuras, Doña Caro.
Ya que salimos del aeropuerto y nos reíamos de mi odisea, quedaba el pequeño detalle de que era media noche y mis Papas no tenían ni idea de que yo llegaba. Al arribar al domicilio Sánchez Hernández empecé a pelearme con la cerradura. Caro muy prudentemente me hizo notar que mi Papa igual bajaba pegando de tiros, pensando que era yo un amigo de lo ajeno, mas se tardo en decirme que en yo escuchar a Sánchez Baquedano gritar “Quien anda ahí, quien es” y ya saben con la dulzura que me caracteriza yo conteste: “Pues quien fregados va a ser! Total que si me quiero divorciar no puedo ni entrar a mi casa!” Ya establecido que era su hija la que tocaba y no algún ratero, salio Sánchez Baquedano bien contento a recibir a la hija prodiga que volvía a casa.
Por cierto y como nota al margen, déjenme les cuento a los simpatizantes de Sánchez Baquedano, que tuvo a bien recibirme con un abrazo seguido de un: “Y el güero? Donde esta mi yerno?” Aja, así fue que me entere una noche calida de marzo, a la media noche por quien doblan las campanas en mi casa.
En fin, que pase un par de días maravillosos con mis Papas, disfrutando de la ciudad, las jacarandas y del sol Mexicano (si suena cursi, pero ni modo eso es lo que uno extraña). Pasado el fin de semana partí para Acapulco con una amiga de Grecia que se lanzo a nopalandia para conocer la tierra que me vio nacer y disfrutar del sol y el clima maravilloso.
Acapulco estuvo fantástico, estuvimos súper tranquilas tiradas como lagartijas bajo el sol, comiendo rico, etc. Nos aventuramos a salir un par de noches. La primera fuimos al Hard Rock…mala idea estaba infestado de springbrakers gritándole a su Dude alguna barbaridad y bebiendo como cosacos. Esa noche llego Caro para completar el trío.
La siguiente noche que salimos nos reunimos con la adorable nativa del puerto: Jean. Jean es el alma gemela de mi hermana y una de las mujeres mas divertidas que he conocido en mi vida. Pues bien en compañía de Jean y de su mejor amigo Cristian (que es adorable en todo el sentido de la palabra) nos lanzamos ahora si a puro lugar de moda y dizque lleno de pura “gente bien”
Y que, a poco creen que me fui invicta de alguna anécdota de esa noche de rumba? Pues NO! Dentro del Baby O, que se presume como el mejor y más elitista antro que siempre estará de moda, fui victima de la criminalidad del país. Insisto, esa noche dizque que andábamos rodeadas de pura “gente bien, gente bonita”, y resulta que nomás nos descuidamos 5 minutos y algún gandalla se robo mi trago! Lo peor es que ni crean que era algún vaso lleno, no, era toda una jarra de un cóctel llamado kamikaze.
Se imaginaran mi indignación, digo ya que se roben el trago de alguien? Eso si ya es falta completa de decencia…como dice mi amiga Cris: “ya no hay moral, ya no hay decencia”. Total, como buena abogada indague y me di cuenta de que los gandallas de la mesa vecina habían sido los perpetradores de este espantoso crimen, así que lame al mesero le exigí que les cobrara mi trago y me trajera uno nuevo. El litigio fue exitoso y al final terminaron pagando su robo y yo con mi nueva jarra de kamikaze.
Para completar lo gracioso de la escena, mientras mi trago fue sustraído de la mesa, mi amiga la griega se encontraba platicando con uno de los infames de la mesa vecina. El trago se lo volaron sin que ella se diera cuenta, les parecerá perfectamente entendible que no se diera cuenta y la anécdota no seria tan graciosa si ella no hubiera estado a cargo de la seguridad de las olimpiadas en Atenas! Así es, a una experta en seguridad en un evento de tales proporciones se la fregaron los mexicanos. Ya dejo a su juicio si se ríen o se mueren de pena.
El resto de las vacaciones paso tranquilo y regrese a Boston a encontrar que el clima va mejorando poco a poco, y que por todos lados ya se ven señales de que la primavera esta a la vuelta de la esquina.
Así como se acerca la primavera, se acercan peligrosamente los exámenes y entregas finales. Espero poder mantener la entrega de las crónicas, sin embargo de una vez acepten mis disculpas si en los próximos días no reciben el mail que avisa que ya hay nueva crónica. Ni modo lectores, yo que mas quisiera que dedicarme solo a esto, pero hasta que no encontremos algún millonario ocioso que quiera patrocinar las crónicas (todos los que quieran apuntarse son bienvenidos), tendré que continuar dándole a la ley.
Por cierto, y ya para despedirme que esto parece la epístola de Melchor Ocampo, muchas gracias a todos los que han comentado sobre la nueva pagina de las crónicas, y especialmente a todos los fans (Si ni se hagan, son fans) que en seguida mandaron la de la comida china. Para aquellos más arriesgados les aviso que hay posibilidad de escribir los comentarios a las crónicas directamente en la página, ahí búsquenle. Y para aquellos que querían reenviar las crónicas, pues ya nada mas manden la dirección de la página.
Como siempre, un abrazo para todos.
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